Pocas veces se siente un dolor tan inmenso como el de saber destruído tu corazón. Muchas veces se piensa que es por amor, o traición. Sólo algunas, excepcionales veces nos ponemos a pensar que nuestro corazón es inmenso y alberga demasiadas cosas solemos creer olvidadas.
Se puede sentir amor por personas, a veces por cosas, por ideales y por la Patria. Esa que desde chiquillo te acoge con su bandera y escudo de refugio, con su gente característica por apoyo.
Impotencia es una palabra que no alcanza a describir el sentimiento desesperado que instala al saber a gente querida en medio de la destrucción, al saber los sueños de un gran país rotos por un desastre nunca implorado.
Y lo único importante ahora es levantarse, porque una de mis frases favoritas nunca fue mejor dicha: Caerse es permitido, pero levantarse es un obligación.
2702, ahora número inolvidable, trágico, que siempre me recordará a la gente que cayó, pero también a los que supieron levantarse de nuevo. Porque Chile es un país de luchadores, y juntos nos levantamos.