domingo, 7 de marzo de 2010

Orgullo


Lo sé, soy orgullosa, pero no es de ese orgullo del que deseo relatar. Y en estos momntos la euforia invade mi corazón, y siento una mar de alegría y orgullo por mi colegio rondando mi ser.

¿Cómo no estar orgullosa de ti, Benalcázar? Porque Benalcázar tu nombre se graba, en los pliegues de nuestra memoria, con las letras que forjan tu historias, de hidalguía, justicia y honor. ¡Por el Colegio Benalcázar!

Te quiero...

Fuerza

Pocas veces se siente un dolor tan inmenso como el de saber destruído tu corazón. Muchas veces se piensa que es por amor, o traición. Sólo algunas, excepcionales veces nos ponemos a pensar que nuestro corazón es inmenso y alberga demasiadas cosas solemos creer olvidadas.

Se puede sentir amor por personas, a veces por cosas, por ideales y por la Patria. Esa que desde chiquillo te acoge con su bandera y escudo de refugio, con su gente característica por apoyo.

Impotencia es una palabra que no alcanza a describir el sentimiento desesperado que instala al saber a gente querida en medio de la destrucción, al saber los sueños de un gran país rotos por un desastre nunca implorado.

Y lo único importante ahora es levantarse, porque una de mis frases favoritas nunca fue mejor dicha: Caerse es permitido, pero levantarse es un obligación.

2702, ahora número inolvidable, trágico, que siempre me recordará a la gente que cayó, pero también a los que supieron levantarse de nuevo. Porque Chile es un país de luchadores, y juntos nos levantamos.

Elecciones

"No son nuestras habilidades lo que demuestran como somos, sino nuestras elecciones"
Albus Dumbledore

En la vida hay millones clases de personas, hay millones formas de clasificar. Hay quien los diferencia por el poder, por la fortaleza o por la misma inteligencia.

Hay quien dice apreciar a los valientes, o a los trabajadores, a los astutos. Pero siempre existen mil males, y diez mil maneras.

Hay personas que quieren la normalidad y otros que desean cambiar. Hay infinitos tipos de dialectos y muchos secretos unidos en uno mismo, la vida.

Hay dos mil formas de vivir, y cien mil maneras de actuar. Las mitades están separadas por un hilo, fácil de cruzar, mientras buscamos insaciables saber quien somos.

No es fácil elegir como sentir, y es que siempre hay que escuchar a la conciencia que se alberga en el interior.

Para mi es imposible aceptar determinada diferenciación, porque cada quien se destaca por algo, por un dialecto o un dogma, por los principios. Se destaca por ser bueno o malo, y es perder el tiempo encontrar quienes son los demás sin saber de sí mismo. Pocas cosas se tienen claras en la vida, pero una de las fundamentales para mi es saber quien soy, que quiero.