Es increíble, como, cuando estás despistado una simple brisa otoñal tu derrumba más que cualquier huracán en invierno. Y es aún más increíble, que después de tantas torturas mentales, como cruciatus del alma, te sepas levantar.
Levantarse después de tanto tiempo duele, porque los músculos necesarios ya han estado atrofiados durante milenios, y acostumbrarse otra vez al correr y saltar de la vida es duro, pero no imposible.
Pero cuando lo logras, te das cuenta que extrañaste aquella montaña rusa humana, de altos y bajos, subir a una nube y caer a un abismo. Porque eso te hace humano, te hace sentir, y vivir.
Porque vivir merece la pena, aunque sea solo por levantarse, por escalar una montaña y ver desde la cima todos los obstáculos superados, sentirse pleno y sonreir.
domingo, 25 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Oh, Paulette.
-Oh, Paulette, querida; entiende que es por tu bien, y oh, Paulette, hija mía, compórtate correctamente.-
Y ay, Paulette no quiso, ah Paulette, princesita se encerró, se metió en su mundo y no salió. Jamás.
Paulette, tristísima la vida que se te ha otorgado ¿no es así?
-Hmm, nop (con la "p" al final y todo)-
Y ay, Paulette no quiso, ah Paulette, princesita se encerró, se metió en su mundo y no salió. Jamás.
Paulette, tristísima la vida que se te ha otorgado ¿no es así?
-Hmm, nop (con la "p" al final y todo)-
Los de aquí y los de allá.
-Aquí ya hemos terminado, amigo mío, se acabó, acércate y dame un abrazo que este infierno remitió-
-Esperadme aquí un momento, y cuidad de esta posición, comprobaré que terminamos la misión-
Desapareció entre los escombros y nadie lo volvió a ver, nadie sabría, que aquel loco coronel, renunciaría a una gloria que jamas logró entender, y decidió cargar su arma con un clavel.
A veces se escapaba a la cantina y llorando le contaba a una mujer, que si el honor y la victoria, valen más que las personas es que no hemos aprendido nada.
-Esperadme aquí un momento, y cuidad de esta posición, comprobaré que terminamos la misión-
Desapareció entre los escombros y nadie lo volvió a ver, nadie sabría, que aquel loco coronel, renunciaría a una gloria que jamas logró entender, y decidió cargar su arma con un clavel.
A veces se escapaba a la cantina y llorando le contaba a una mujer, que si el honor y la victoria, valen más que las personas es que no hemos aprendido nada.
Coronel
Años Luz
Hoy pensé en ti, y me dije que ya te olvidé. Hoy pensé en tu sonrisa, y me dije que ya no me causa cosquillitas. Hoy pensé en tu mirada burlona, y me dije que ya no me contagiaba a la mía, y tampoco me resultaba demasiado linda para olvidarla. Hoy pensé en tus ojos cafés y siempre iluminados, y me dije que verlos ya no me hacía querer abrazarte con el corazón.
Hoy pensé en ti, y en ella, hoy pensé en ambos, y me dije que ya no dolía, pero dolió.
Dije que no me engañaría, y me digo la verdad, de esas que duelen un poco, pero son verdad.
Y típico, volví a pensar en ti, en tu sonrisa y tu mirada, en tu arrogancia, y tus bromas pesadas, volví a pensar que te quiero, pero un poquito menos. ¡Merlín! que con estos poquitos, te olvidaré en años luz.
Hoy pensé en ti, y en ella, hoy pensé en ambos, y me dije que ya no dolía, pero dolió.
Dije que no me engañaría, y me digo la verdad, de esas que duelen un poco, pero son verdad.
Y típico, volví a pensar en ti, en tu sonrisa y tu mirada, en tu arrogancia, y tus bromas pesadas, volví a pensar que te quiero, pero un poquito menos. ¡Merlín! que con estos poquitos, te olvidaré en años luz.
lunes, 19 de abril de 2010
Miss You
Camila, aquel nombre que no te pusieron en honor a tu abuela.
Ahora me vengo a dar cuenta que conosco demasiadas cosas de ti, y tengo demasiados recuerdos que no se borarán sin más.
Son tantas las cosas que debería decirte que una simple carta no le haía justicia. Tantas cosas que han pasado, y tantas cosas que jamás pasarán. Tantos sentimientos, tantas risas y tantas lágrimas compartidas que ahora ni siquiera esparcidas en el aire quedan. Se las llevó le viento, así como se nos llevó a nosotras.
Resistimos tantas cosas, amiga. Vientos fortísimos, vientos helados y lluvias torrenciales, es increíble, al parecer que una simple brisa, haya destruido todo cual castillo de naipes. Pensé que éramos más fuertes, mejor, estoy segura que éramos -que somos- más fuertes, no somos princesitas, somos guerreras.
Ahora en vano es recordar tantas cosas aquellas, tantas anécdotas, que no hacen más que ponerme moody. Y ya no eres solo tú, sino también Luz, quien acude a mis pensamientos continuamente.
No me agrada el rumbo que van tomando las cosas ¿sabes?, siempre he sido un poco controladora y maniática con eso del vivir, he sido espontánea, pero sabes que no me gusta que las cosas se salgan de control.
Y ok, como sueles decir, hasta en sueños, con esa actitud arrogante y superior, pero que sin embargo divierte, más que molesta. Lo pienso y re pienso, veo tu esencia, pero no veo tu ser rondando cerca de aquí.
Y déjame decirte que sé perfectamente donde se encuentra. Y lo tengo guardado (por si acaso), para que cuando quieras, sólo lo recojas y quedes completa.
Siento robarte tu arrogancia, querida, pero yo sé, que me extrañas, así como también te misseo, y misseo, muchos detalles, salidas, e incluso nuestras mentirillas piadosas, porque no, yo NO soy una princesa.
Y ahora te la devuelvo, tranquila, que hay suficiente para la dos, a veces me falta, porque te la llevas todas, pero espera, ya me apropio yo de las manías y las obsesiones, que las que tengo ya valen por mil, y somos dos ¿no?
Te voy a robar un poco también de mi talento que te llevaste, perdona que te deje sin espíritu makatuka, pero en recompensa llévate mi espíritu kamezuka-si es que ronda en algún lugar, si es que existe-.
Son pocas cosas, y a la vez demasiadas, cosas que solo tú entendería Camille, sé que odias que te diga así, como yo odio que me digas Cara.
Y no te dejo ni besos ni abrazos, si quieres te dejo el ticket que me prometista hace tiempo, y sé que nunca me darás, aunque nada me haría más feliz.
Porque misseo tus bromas pesadas, y esa superioridad que destilabas con tal de hacernos reir, kamusake.
Ahora me vengo a dar cuenta que conosco demasiadas cosas de ti, y tengo demasiados recuerdos que no se borarán sin más.
Son tantas las cosas que debería decirte que una simple carta no le haía justicia. Tantas cosas que han pasado, y tantas cosas que jamás pasarán. Tantos sentimientos, tantas risas y tantas lágrimas compartidas que ahora ni siquiera esparcidas en el aire quedan. Se las llevó le viento, así como se nos llevó a nosotras.
Resistimos tantas cosas, amiga. Vientos fortísimos, vientos helados y lluvias torrenciales, es increíble, al parecer que una simple brisa, haya destruido todo cual castillo de naipes. Pensé que éramos más fuertes, mejor, estoy segura que éramos -que somos- más fuertes, no somos princesitas, somos guerreras.
Ahora en vano es recordar tantas cosas aquellas, tantas anécdotas, que no hacen más que ponerme moody. Y ya no eres solo tú, sino también Luz, quien acude a mis pensamientos continuamente.
No me agrada el rumbo que van tomando las cosas ¿sabes?, siempre he sido un poco controladora y maniática con eso del vivir, he sido espontánea, pero sabes que no me gusta que las cosas se salgan de control.
Y ok, como sueles decir, hasta en sueños, con esa actitud arrogante y superior, pero que sin embargo divierte, más que molesta. Lo pienso y re pienso, veo tu esencia, pero no veo tu ser rondando cerca de aquí.
Y déjame decirte que sé perfectamente donde se encuentra. Y lo tengo guardado (por si acaso), para que cuando quieras, sólo lo recojas y quedes completa.
Siento robarte tu arrogancia, querida, pero yo sé, que me extrañas, así como también te misseo, y misseo, muchos detalles, salidas, e incluso nuestras mentirillas piadosas, porque no, yo NO soy una princesa.
Y ahora te la devuelvo, tranquila, que hay suficiente para la dos, a veces me falta, porque te la llevas todas, pero espera, ya me apropio yo de las manías y las obsesiones, que las que tengo ya valen por mil, y somos dos ¿no?
Te voy a robar un poco también de mi talento que te llevaste, perdona que te deje sin espíritu makatuka, pero en recompensa llévate mi espíritu kamezuka-si es que ronda en algún lugar, si es que existe-.
Son pocas cosas, y a la vez demasiadas, cosas que solo tú entendería Camille, sé que odias que te diga así, como yo odio que me digas Cara.
Y no te dejo ni besos ni abrazos, si quieres te dejo el ticket que me prometista hace tiempo, y sé que nunca me darás, aunque nada me haría más feliz.
Porque misseo tus bromas pesadas, y esa superioridad que destilabas con tal de hacernos reir, kamusake.
Cara
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