lunes, 22 de febrero de 2010

Humanos

Decir que es difícil es poco, decir que es insuperable no llega a la altura. El ser humano es justamente eso, humano. Y está en su naturaleza el sentir, y el sufrir con ello.
Cuando alguien se va, ese sentimentalismo suele invadirlos, y destruirlos con un sólo golpe, casi siempre mortal. Pocos son aquellos que tienen la fuerza y voluntad suficiente para levantarse; porque caer está permitido, pero levantarse es una obligación.

Y esos pocos que se levantan, son esas personas excepcionales, esas que viven de verdad. La vida es eso, es vivirla sin más, es disfrutarla y sufrirla, ganar experiencia y aplicar los saberes, es ser feliz.

jueves, 18 de febrero de 2010

Fogonazos

Hoy estaba cavilando, parada. Nada de anormal tenía eso, despuésde un largo día de recuerdos, de enterrarme con lo enterrado, y para colmo, al encender el televisor, estaba dando algo que directamente relacionaba con él.

Fue prácticamente imposible evitarlo, por más que mi conciencia luchaba por deviarse, el masoquismo, o como quieras llamarlo ganó, y de pronto, como una función de fuegos pirotécnitos, fogonazos de recuerdos y sentimientos se agloparon en mí.

Fogonazos que tenían un nombre, el nombre de él.

Y como siempre, la melancolía me invadió, regándose en mí, cual agua en río. Y soy feliz, porque sé que los recuerdos duelen, pero también sé que duelen más cuando no son tan sólo recuerdos. No estoy lista para afirmar que no lo siento, aun así más que segura estoy que ya le dije adiós.

martes, 16 de febrero de 2010

Invisible


"Lo escencial es invisible a lo ojos"

Antoine de Saint-Exupéry


Demasiado simple, demasiado válido. Y por más que me repita la frase millones de veces, por mas que la entienda a la perfección -y la sociedad diga hacerlo también- me frustra enormemente el hecho de que casi nadie la aplique, porque admiran la belleza plástica, de esa que no transmite sentimientos, de esa que a la final, no tiene sentido más que satisfacer los placeres carnales. ¡Merlín!, cuan bajo ha caído el ser humano, pero no culpo a todos, en absoluto, sólo a aquello que lo hacen, y a aquella ovejas cobardes que los sigen.


Una vez dije, en uno de mis tantos análisis de esta frase, a él, que no lo entiende, ahora pienso, y digo, ojalá lo entiendas algún día, y veas de lo que te perdiste. No por mí, por tí.

Persevera

Has de aprender la lección
Poniendo mucha atención
Y si no es a la primera
Persevera, persevera.

Al fin cobrarás valor
Y aprenderás lo que quieras
Ya verás si perseveras
Todo irá mucho mejor.

William J. Bennet.

Recordar ser niño puede ayudar, siempre, y un cuento infantil puede auxiliar también.

A veces la vida se va

A veces te quiero hablar, pero no me atrevo.

A veces te quiero abrazar, pero no tengo el valor.

A veces la vida se va y yo no hago nada por detenerla, o al menos disminuir su compás, la impotencia me carcome, porque duele, duele mucho. Y yo, inútil, no hago nada, no me muevo de mi lugar.

El tren se marcha, no se detiene por mí, no me espera ni sigue mi ritmo, a veces parece que no es para mí. Enterrada en un mar de angustias, repleto de tristezas y tentaciones, lucho por surgir, por brillar en un lugar donde la luz abunda en demasía. Luz que me ciega y me amenaza, luz que me hace fuerte y luchadora, luz perversa, luz que derribaré, y que me ayudará, sin querer.

A veces el tren ya se fue, y me dejó sola, desesperada y desierta, vacía de alma, vana de corazón, porque tú me lo arrebataste antes de tomarlo, antes de marcharte en ese viaje, ese maldito viaje del que no volverás.

A veces, confundida y solitaria, desierta, confundo letras y palabras, que parecieran combinarse solas, que dejan escritos vacíos, llenos y lejanos, garabateados por mí.

Escrito hace mucho, para ella, para ti, mam.

"Los sentimientos tarde o temprano se transforman en acciones"
Lo hizo temprano.

Los Desechables

Una botella de licor, un puñado de drogas son la solución perfecta a la amargura de las calles, o eso creen ellos, los desechables.

Son humanos, seres deshumanizados, personas que encuentran su salvación en la desgracias, humanos de todos modos.

Entre pistolas y delitos viven, entre desgracias y pecados mueren, no hay familia, no hay amor, sólo existe nada, no hay nada.

Los desechables de hacen llamar, lo despericios de la sociedad, los nada del mundo, los mendigos de la ciudad.

Corazón, ya no lo tienen, imposible les fue conservarlo, ahora viven al son una máquina que resuena al compás de sus desdichas y le obliga a seguir viviendo, a seguir sufriendo. Si tan sólo pudieran arrancárselo y con él todos sus infortunios...

Nadie los toma en cuenta, a nadie le importa sus noches, acompañadas de su botella, su mayor desgracia.

Porque ellos saben, a veces, la vida es justa, simplemente se desperdician la oportunidades que esta brinda, sin distinción, y las dejan correr con el río, hasta desembocar. Y morir.

Morir como ellos, morir sin causa y sin rumbo. Únicamente morir.

lunes, 15 de febrero de 2010

Amado príncipe mío


Siento que hoy no puedo más, te busco y sólo encuentro mar, necesito verte y hablar, sé que estás lejos de aquí sonriendo sin reír, escribiendo algo para mí.

Anoche fui a buscar en tus brazos el lugar que nunca antes supe enontrar, te he escuchado caminar, te siento pero tú no estás. Aparece, te necesito ya.

Has venido a despertar mi fantasía y mi ilusión, no te vayas ahora, por favor. he de olver a dormir para volverte a ver, para refugiarme en tus brazos sin más. He de soñar contgo para sentir así, otra vez, tan especial, al son de ese latido en mí.

¿Cuándo será el dia en que te presentes de vedad, no en mis sueños nada más? No te quiero con una caballo y corcel, no te quiero con una armadurra brillante y mucho menos con una rosa, no, te quiero para mí, sólo a ti.

Deseo encontrarte al salir a caminar, conversar tan natural, luego me enamorarás y besarás, yo sabré que eres tú, porque algo en mi interior me lo susurrará, entonces te daré mi corazón y tú lo cuidarás.

Te esperaré, siempre tuya, por siempre.
PD: No importa cuánto te tardes, sólo ven...

Recuerdos


La lluvia conmigo empieza un día de pleno sol, y a lo lejos aparece un recuerdo, que no me ve, camina ausente... Y empiezo a recordar, paseo por mi mente y encuentro aquel rincón que te dejé, donde guardo los recuerdos que no olvidé.

Exploro cual niña traviesa, a sabiendas que revivir esas tardes de cariño sólo me harán llorar, pero soy fuerte, y emprendo la búsqueda.

Mis ojos se cierran, pero mis sentidos más atentos que nunca, parecieran agudizarse con el pasar de los segundos.

Es imposible evitar ese retocijón en el pecho, casi casi en el corazón. Sólo el recuerdo de tu último abrazo, tan vez nunca dado, me hace estremecer.

Camino en medio de mis memorias, observando cuanto hay a mi paso. Llego al final de ese rincón, de ese pasillo o cajón, enterrado bajo llave, una de esas mágicas que sólo el dueño puede abrir. Únicamente queda una decisión, pequeñita, pero importante, definitiva, quiero vivir.

domingo, 14 de febrero de 2010

Fénix


Oh, ese animal tan mítico y misterioso, tan maravilloso. Y estos son tan solo un par de palabras al viento, palabras de homenaje a tan especial ser.

Y nunca sería suficiente con decir, que renace de las cenizas, que es más leal que nadie en la tierra, que sus lágrimas tienen poderes curativos, que todo eso no es tan simple como se divisa, que todo aquello tiene un precio, siempre amor, bondad, y el simple hecho de ser buena persona.

Pero sin duda lo más maravilloso de un fénix es su canto, que ha de aumentar el valor de los puros de corazón y de infundir temor en los impuros. Lucha siempre por ser puro.

Todos tenemos un fénix dentro, un fénix que nos ganamos a pulso, uno que se puede perder, pero siempre resiste a las tempestades más extremas, un fénix que puede caer pero debe renacer. Un fénix, que tiene tu nombre y alma.

Lealtad


Decenas de suspiros invaCursivaden mis labios, y una que otra lágrima se escapa, producto de una lectura apasionada, o de un doloroso recuerdo. Divagando, y paseando por aquí y allá pensé en la lealtad.

Y según enciclopedias y diccionarios, no destaca más que como una palabra demasiado obvia para ser buscada, es un de esas palabras, que desconocer es casi un pecado, y faltarla en los valores, aún peor.
Después de todo, conocer el verdadero significado de la palabra cuesta tiempo, y experiencia. Cuesta sangre, lágrimas.

Nos damos cuenta de lo que es cuando nos sentimos traicionados, y aunque de ello hayan volado algunos meses, es casi imposible evitar que los recuerdos acudan a la mente como en penitencia.

Realmente sólo resaltar la importancia de ser leal es una tarea especialmente difícil, porque la verdadera importancia radica en la persona que juzga.

Según yo, lo más impensable, y poco ético es traicionarse a uno mismo, y es que sólo hay que pensar, con la conciencia a voz de mando, si traicionas a alguien, ese alguien se siente dolido, si te traicionas a ti, como te sentirías, es casi masoquismo.

Pero traincionarse a si mismo no sólo implica un sentimiento -efímero- de culpa, significa echar por tierra todos los principios, significa mucho más de l que aparenta. Y si puedes vivir con ello, bien, es que no tienes conciencia, tampoco escrúpulos y mucho menos corazón.

viernes, 12 de febrero de 2010

Reconstruir


" Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió. "

Y por mi vida han pasado tantas cosas estas últimas semanas, que en este instante siento la imperiosa necesidad de escribirlas, de desahogarme.

Tranquilo, triste corazón, no llores más, que estaremos bien. No recorran, ustedes, sin permiso y sin razón, mi rostro.

Yo más que nadie entiendo eso de los cambios, a mi más que a nadie le cuesta acostumbrarse a ellos. Es difícil, pero comprendo que son para mejor.

Nadie, nadie, absolutamente nadie, puede sumergirse en su propio mundo de tragedias, todos tenemos el derecho de emerger del mar de tristeza en el que solemos hundirnos.

Y aquí, no tengo un espejo a quien mentir, confesándome mis pesares y mis orificios repletos de cariño, vacíos de alguien especial. Pero hay quien poco a poco se cuela, despacito, casi imperceptiblemente, que para cuando quiero darme cuenta es indispensable en mi vida.

Doloroso es, sentirse despreciado, sentir que alguien querido te repudia, pero gatificante es verse inteligente, saber que las elecciones realizadas son correctas, y que van a conducir a un mejor lugar, que ese camino -la alegría reinando- culminará en el cumplimiento de los sueños.

Ah, pero la recuperación es rápida, a pesar de que hay instantes en que la melancolía invade por completo, los superan por en crecer aquellos en los que es unevitable que las carcajadas a mandíbula batiente, que la sonrisas de oreja a oreja de reflejen en los ojos.

Muchos pesares, muchas confesiones ocultas de han ido revelando a lo largo de estas palabras, mucho me he desahogado y una tranquila sonrisa se exhibe en mi rostro.

Y por más personal y absurdo que suene, por más infantil e inmaduro, por más poco reelevantey -probablemente- desagradable, quiero dedicar una gracias anónimo, a ti, amiga, porque yo sé que si algún día se lee, sabrás que a ti me refiero. Tqm.