
La lluvia conmigo empieza un día de pleno sol, y a lo lejos aparece un recuerdo, que no me ve, camina ausente... Y empiezo a recordar, paseo por mi mente y encuentro aquel rincón que te dejé, donde guardo los recuerdos que no olvidé.
Exploro cual niña traviesa, a sabiendas que revivir esas tardes de cariño sólo me harán llorar, pero soy fuerte, y emprendo la búsqueda.
Mis ojos se cierran, pero mis sentidos más atentos que nunca, parecieran agudizarse con el pasar de los segundos.
Es imposible evitar ese retocijón en el pecho, casi casi en el corazón. Sólo el recuerdo de tu último abrazo, tan vez nunca dado, me hace estremecer.
Camino en medio de mis memorias, observando cuanto hay a mi paso. Llego al final de ese rincón, de ese pasillo o cajón, enterrado bajo llave, una de esas mágicas que sólo el dueño puede abrir. Únicamente queda una decisión, pequeñita, pero importante, definitiva, quiero vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario